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lunes, 18 de abril de 2016

Pequeño o gran despacho, David o Goliat

Hemos sido emprendedores, valientes, arriesgados, innovamos en lo que hacemos y una vez que hemos puesto en marcha nuestro proyecto de negocio, empresa o despacho nos planteamos:

¿Hasta dónde queremos llegar?.
¿Queremos ser un gran o pequeño despacho?.

Centrándonos en las profesiones jurídicas, decir que cualquiera de las dos opciones son perfectamente satisfactorias, profesionalmente hablando. Todo dependerá de la ambición que tengamos a la hora de desarrollar nuestro despacho, de los sacrificios personales, familiares y temporales que estemos dispuestos a correr.

Cada una de las posibilidades tiene sus pros y sus contras que modestamente voy a intentar analizar. Como procurador, colaboro tanto con grandes como con pequeños bufetes y despachos de abogados y procuradores.

Los grandes bufetes o despachos, por lo general, tienen clientes de gran volumen de facturación y un status similar a ellos. Abarcan, gracias a su estructura organizativa un mayor territorio y consiguen un mayor volumen de facturación, como no podría ser de otro modo para mantener su organización. Gastan una mayor cantidad de recursos en publicidad e imagen y son conocidos por el público en general, obteniendo de estos una alta estimación y consideración.
Pero, por otro lado, toda esta estructura y jerarquización lleva a "mecanizar" el trabajo, perdiendo el contacto personal con el cliente, con los profesionales externos con los que colaboran e incluso con el procedimiento, al estar organizados por departamentos especializados con un responsable al frente, lo que dificulta en muchos casos la gestión y obtener una respuesta adecuada y rápida en un momento dato al ser personas distintas las que gestionan el expediente de los que toman las decisiones.

Los pequeños despachos o bufetes, se quedan limitados con clientes, que pueden ser grandes a nivel local o comarcal, pero que no llegan al calificativo de "Grandes empresas". Tienes unos ingresos más limitados, por lo que tienen que controlar más el gasto. No hacen tanta inversión en publicidad ni imagen, se dan a conocer más por el boca a boca y pueden utilizar con mayor rendimiento las redes sociales. Debido a sus limitaciones deben optar por un menor número de asuntos, que pueden abarcar con garantías de un buen seguimiento y darles a estos un trato personalizado. Cuando contactamos con éstos, por lo general podemos hablar (o enviar un correo-e) con la persona encargada del procedimiento logrando un mayor grado de coordinación que ayuda a una toma de decisión más rápida.
Para lograr una mayor eficiencia muchos de los pequeños optan por especializarse, lo que les hace altamente competitivos con altos índices de estimaciones en las resoluciones judiciales.

Yo, será porque tengo un pequeño despacho, me quedo por su trato personal, cercanía con el cliente y mayor vínculo que puede entablar con éstos, con el pequeño despacho.


¿Y tú, con quién te quedas?, ¿con David o con Goliat?


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